HISTORIA Y FILOSOFÍA









Orígenes del CECS y su desarrollo hasta el presente

En su inicio el CECS estaba formado por físicos teóricos y biólogos que habían establecido carreras académicas sólidas en el exterior, pero deseaban volver a Chile y causar un impacto a través de la ciencia. Pronto se llegó a la convicción de que tal impacto solo podría ser logrado mediante la fundación de lo que llegaría a ser la primera institución independiente de investigación científica en la historia del país. El centro comenzó con un proyecto de 3 años, con 150 mil dólares anuales, otorgado por la Fundación Tinker de Nueva York. Además de los fondos, su capital inicial fue la calidad científica excepcional de sus investigadores, su fuerte esprit de corps y su red de colaboraciones internacionales. En pocos años, funcionando en una casa arrendada, el centro se convirtió en un punto neurálgico para la ciencia de Chile y de Latinoamérica. Desde 1990, el centro comenzó además a jugar un papel importante en el servicio público, no solo diseñando nuevos programas científicos, como la Iniciativa Científica Milenio, sino también gestando y poniendo en práctica la idea de contribuir a la democracia, involucrando a la militares en ciencia y por esta vía, contactándolos con el mundo civil en un contexto no contaminado.

Desde el punto de vista legal el CECS en una organización privada sin fines de lucro. Su directorio esta formado por científicos titulares, los que eligen al Director del instituto. Respecto a la operación del instituto, la experiencia nos ha enseñado a mantenerla lo más simple posible. Hay tres categorías de personal científico: investigadores (que son permanentes), becados postdoctorales y estudiantes (graduados y postgraduados). No hay departamentos formales, directores de grupo o categorías similares. El liderazgo es ejercido por estatura científica y capacidad para comandar tareas o proyectos específicos. Hay un fuerte esprit de corps y solidaridad horizontal basada en un estilo de trabajo común orientado a la acción. Así se tomó la decisión del traslado a Valdivia, 800 km al sur de Santiago, en una medida de descentralización ejemplar y sin precedentes, en un país que lo necesita desesperadamente. Similarmente el centro, que ahora ha llegado a un estado estacionario de 80 investigadores, desarrolló en menos de cuatro años un grupo de nivel mundial en Glaciología y Cambio Climático, antes de que el tema estuviera en la mente de todos, como lo está ahora, y completó exitosamente expediciones Antárticas de gran escala, incluyendo la ya legendaria exploración aérea de los glaciares del Mar de Amundsen en Antártica Occidental en 2002. Otra maniobra arrojada fue el establecimiento de una Unidad de Genómica Funcional del más alto estándar para la generación y estudio del ratones modificados genéticamente, la primera en Latinoamérica, que esta permitiendo al centro acometer desafíos biomédicos fundamentales y concebir nuevos proyectos biotecnológicos.

El prestigio y reputación del CECS se reflejan en el alto impacto de sus publicaciones científicas, en los honores internacionales recibidos por sus miembros, en el caudal continuo de visitantes que llega cada año, en el alto número de postulaciones a posiciones postdoctorales recibidas desde todo el mundo. Hasta el momento, el trabajo del centro y sus logros han sido en investigación básica y es la firme intención del centro el mantener y continuar desarrollando su excelencia en investigación básica. Ahora el centro ha decidido expandirse además hacia la ciencia aplicada desde la plataforma de su capacidad en ciencia básica. Cualitativamente esta decisión marca el comienzo de una nueva época en la historia del centro, de magnitud comparable, y que requiere de transformaciones tan profundas como las que se produjeron cuando se decidió volver a Chile y fundar el centro, o cuando se decidió el traslado a Valdivia y la construcción de laboratorios propios, o cuando se decidió crear un área nueva de Glaciología y Cambio Climático y llevar a cabo expediciones mayores a la Antártica. Cada vez que se inició una nueva área de actividad, las existentes previamente no solo no se vieron opacadas, sino por lo contrario, adquirieron un nuevo vigor. De manera similar, el CECS espera que la práctica de ciencia aplicada retroalimentará positivamente hacia el mayor desarrollo de su ciencia básica.